Aunque no lo crean, hubo un tiempo, no hace mucho, en que de verdad no podía ver ni en pintura a un colmilludo de esos.
Lo siento, pero los traumas que me dejo Crepúsculo fueron muchos.
Por fortuna para mí, un buen amigo y samaritano me sacó de mi panico y me enseño que todavía es posible encontrar historias de vampiros que asusten.
¿No me creen? Lean este libro de noche y después me dicen.







